10 abril 2010

BIEN, EL EVENTO TRANSCURRIÓ DE LA SIGUIENTE MANERA:

Siendo aproximadamente las 14,00 horas del día viernes próximo pasado, pasamos a buscar a nuestro amigo Victor Manuel Blanco Gijón por su domicilio en Buenos Aires. De inmediato, tomamos el camino más corto en dirección a "La Mora" - nuestra sede en San Antonio de Padua -, claro, no sin antes, previendo que el "lechonchito" podría ser escaso, conseguir unas buenas mollejas, una tripa gorda y un pechito de cerdo con manta.
A llegar, nos encontramos con nuestra victima pendiendo de una viga del lugar y, Don Victor Manuel y Don Luciano Lozano, no vacilaron en documentar la escena.-
En menos que "recita una gallina" - ¿porqué tenía que ser "que canta un gallo"? -, se agregó Don Horacio Riselli, el "alma mater" de la entidad, con igual fin.-
Conseguidas las primeras brasas, la parrilla podía verse así.-
¡Bueno, Don Victor Manuel, recien empezamos, todavía falta!
Así seguimos.-
No lo podíamos separar de la parrilla. Parecía empecinado. Según comentó después, lo que le susurró al oído en esta oportunidad al "lechonchito" fue que se entregue, que se presente tierno y gustoso.-
Insisto ¿No estaba muy preocupado por el avance del asado del "lechonchito?
De pronto, a título introductorio, apareció una apetecible longaniza.-
¿Quién se encargó de presentarla para su degustación? Obviamente, Don Victor Manuel. Es que intentaba, por todos los medios, colaborar.-
Mientras, todo transcurría normalmente.-
Otro de los presentes, se interesaba por el grado de avance ¿Habrá sido espontáneo o lo habrá mandado alguien?
¡Que pechito! ¡Que mollejas!
Acto seguido, comenzó la tarea de preparado de ensaladas.-
Mientras, Don "Lalo" "Vasco" Errandonea, en forma subrepticia, se había internado en el gallinero volviendo con unos cuantos "huevitos", y aduciendo ¡Don Victor Manuel debe conocer una de nuestras costumbres, iniciar todo evento con unos buenos huevos fritos! agregando con posterioridad, ¡Por lo demás, lo que se come se cría!
Una de las ensaladas, en la fase inicial de preparación se veía así.-
A los pocos minutos, ya condimentada, se veía así.-
Los anunciados huevos fritos ya casi estaban.-
¡Por lo que se ve, parece que a Don Victor Manuel los huevos no le caen mal!
¡Bueno, en realidad no fueron tantos!
Cuando el apetito se evidenciaba con mayor vehemencia - ¡Es que una humilde longaniza, unos pocos huevos fritos y alguna porción de ensalada hurtada, no habían atenuado la languidez! -, se llevó a cabo el primer brindis, con un excelente vino español traído por Don Victor Manuel.-
¡¡¡Ahh bueno, que hermosa postal del mejor paisaje argentino!!!
En la fotografía, Don Victor Manuel reconociendo méritos de Don "Juan Asador Magistral".-
¡Será posible! ¡No se aparta de la parrilla!.-
Comunicado de "Los Enemigos de la Vaca": "Se informa a la opinión pública que, cualquier versión que señale que en la entidad se barnizan los animalitos que se asan, se presenta manifiestamente interesada y carece de veracidad".-
Comunicado de "Los Enemigos de la Vaca": "Se informa a la opinión pública que, cualquier versión que señale que en la entidad se barnizan las mollejas, la tripa gorda y los cortes que se asan, se presenta manifiestamente interesada y carece de veracidad".-
"In fraganti".-
¡Bueno, no era para menos!
Antes de empezar, momento de cuentos.-
Contemporáneamente, algunos fueron tomando estratégica ubicación.-
Se avizoraba que en cualquier momento comenzaba la batalla.-
¡Y sigue junto a la parrilla!
Como se edvierte, faltan las mollejas y la tripa gorda ¿Sospechan de alguien en particular?
Alguien, mirando a Don Victor Manuel y a otro de los presentes espetó ¡Acá te distraes y te velan!

Bien, en instantes llegó el momento de encarar lo más importante.-
Señores, ¿Me equivoco, o falta la punta del pechito? No importó, en una palmaria muestra de indulgencia, se lo invitó a tomarse una fotografía junto a las victimas - lechón y pechito - y a "Don Juan Asador Magistral".-
¡Por si no lo advirtió, el que corta es Don Victor Manuel!.-
Esta fotografía de Don Victor Manuel junto a Don Hugo Passi, concurre a ratificarlo.-
Plena batalla.-
Combate cuerpo a cuerpo.-
¿No les cambió la cara?
De pronto, es que lo extañabamos, llegó el Mago "Boloncho", el mago exclusivo de "Los Enemigos de la Vaca" quien, mediante su primer truco, hizo aparecer de la nada una de las gorras oficiales de la entidad, obsequiándosela a Don Victor Manuel.-
El Mago "Boloncho" en plena tarea.-
Igual, más tarde.-
Se escucho ¿Qué es? y se respondió ¡Una torta de ricota, pero no cualquiera, sino la que hace la señora del "Vasco" "Lalo" Errandonea!.-
¡Vean que preciosura!
¿No parece que fuera a exclamar ¡Huummmmm!? ¡Bien, de inmediato exclamó ¡Huummmmm!!
Nada mejor, para acompañar la torta de ricota, que una buena cava española - sorpresa de Don Horacio Riselli -.-
Previo a abrirla, la certificación pertinente.-
Por último, el brindis oficial.-
Estimado amigo Victor Manuel, gracias por tu amistad, considérate integrante de "Los Enemigos de la Vaca".-

ANUNCIO FINAL: Se ha decidido, por unanimidad, que en ocasión de una próxima visita de Victor Manuel a Buenos Aires, se materializará dicha incorporación conjuntamente con el asado de una vaquillona con cuero.-

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HE AQUÍ, MEDIANTE LA PRESENTACIÓN QUE INCONTROVERTIBLEMENTE MERECEN, "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

ALGUNAS PREFERENCIAS DE "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

HISTORIA DEL BRINDIS.-

Según el diccionario de la Real Academia Española el término brindis significa: (Del aleman "bring dir's", yo te lo ofrezco).
1. Acción de brindar con vino o licor.
2. Palabras que se dicen al brindar.
El origen del término se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente.
Según relatan los historiadores, el lunes 6 de Mayo de 1.527, las tropas de Carlos V toman de forma victoriosa Roma y la saquean. El saqueo fue algo imprevisto. Lactancio, caballero mancebo de la corte del Emperador, convencerá a su interlocutor, el Arcediano del Viso, testigo del saqueo, de que el Emperador ninguna culpa tuvo en ello y de cómo Dios lo permitió por el bien de la cristiandad.
Con motivo de tal victoria, cuenta la historia, que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron la frase anteriormente citada: "bring dir's", yo te lo ofrezco. Este hecho, ha dado lugar a la tradición de brindar cuando se celebra algo.
Pero como en todas las historias, hay otras versiones que adelantan mucho más, en el tiempo, los orígenes de los brindis.
Estos lo sitúan en tiempos de los griegos, y tiene que ver con la muestra de confianza que el anfitrión ofrecía a sus invitados. En los grandes banquetes y convites que los más pudientes organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían en las copas a todos los invitados y el anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, como señal de que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. Por aquel entonces, la mejor forma de eliminar a los enemigos era envevenar la bebida.
En todo brindis se plantea la cuestión sobre chocar o no las copas. Aunque es suficiente con hacer el gesto hacia el resto de los comensales, alzando levemente la copa, hay muchas veces que nos gusta el choque de nuestras copas con la de los vecinos de mesa. Lo más correcto es no hacerlo.
Pero chocar las copas también tiene su origen. Uno de los más avalados por la historia, es que el choque de las copas tenía la función de "salpicar" y mezclar el contenido de ambas copas, sobre todo entre los monarcas y los nobles, que utilizaban estos métodos para eliminar rivales, para demostrar que no se ofrecía ningún tipo de bebida envenenada. Así, si cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas. Como vemos, entra de nuevo en juego una cuestión de confianza y muestra de amistad en el rito de chocar las copas.
Otra de las versiones, indica como origen las sociedades romana y griega, donde eran habituales los grandes banquetes y fiestas. Era tal la magnitud de aquellas fiestas, que los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes y para que les sirvieran de nuevo más bebida.
Esta costumbre pasó al brindis, con que se golpeaban las copas para llamar la atención del resto de comensales para hacer el brindis.
Es costumbre también a la hora de brindar decir alguna palabra o expresión como salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.

HISTORIA DE LA ASOCIACIÓN "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

Corrían los primeros años de la década del 90, cuando un grupo de amigos, residentes en San Antonio de Padua, Partido de Merlo, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, al finalizar un torneo de "paddle tennis", decidieron organizar un asado.
Por cierto, como verán, el asado resultaría inolvidable.
Fue durante los postres cuando alguien formuló una pregunta:
¿Qué pasaría si, tal como está sucediendo, las vacas, que son aproximadamente cincuenta y dos millones, se siguen reproduciendo más rápido que el crecimiento de la sociedad argentina que, a la fecha, no supera los veintisiete millones de habitantes?
Muchas fueron las respuestas, advirtiéndose que el consumo de vino se hacía notar.
Así, otro reflexionó ¡Ustedes hablan de las vacas y nada dicen de los corderos, los cabritos, los lechones, los pollos, los pavos, y todo lo que anda por ahi! ¡El problema será mucho más grave, y mucho antes, de lo que Uds. vaticinan!
¡Atención viejo, y los peces, los mariscos, todo lo del mar! espetó otro.
¡Estamos en peligro, lo único que queda es comerlos! dijo el que, quizás, menos había hablado hasta el momento.
De allí, hasta la propuesta y acuerdo de organizarse y acometer la tarea, pasaron escasos minutos.
¡Debemos empezar cuanto antes! dijo uno.
¡Mañana sabado! contestó otro.
Bien, he allí, aunque cueste creerlo, el evento que excitó la conformación de la Asociación "Los enemigos de la vaca", denominación que fue asignada porque la primer tarea fue "dar cuenta" de un costillar vacuno.