07 noviembre 2009

AHORA UN CHIVITO.-

La decisión, de algunos de los integrantes de "Los Enemigos de la Vaca" y contados amigos de la entidad, fue encontrarnos a almorzar. En definitiva,se trató de un chivito.
En la fotografía de arriba puede verse a Don Horacio Riselli custodiando el "bichito".-

En la fotografía de abajo, el mismo Riselli, dispuesto a preparar unas habas con panceta, que se presentaría como entrada.-
Mientras, el "bichito" comenzaba a tener calor.-
Coetáneamente, preparabamos un vacío, unos chorizos y una morcilla.-
¡¡¡Epa!!! ¡Me equivoco, o todo está cambiando de color!.-
En la fotografía que obra abajo, la cebolla de verdeo y la panceta comienzan a dorarse, mientras las habas esperan.-
Ocurrido ello, agregamos vino blanco y agregamos, también, las habas.-
Contemporáneamente, derretimos un pan de manteca, agregando dos cabezas de ajo, obviamente picado, a fin de "pintar" el chivito.-
La cosa seguía así.-
La fotografía muestra el preciso momento en que, dos de los presentes, "meten mano" en el disco de arado que contenía las habas.-
Bueno, había suficiente motivo para ello.-
Después, el huerto debió hacer su aporte.-
¡¡¡Vean que rabanitos!!!
¡¡¡Vean que habas!!! Las mismas plantas de las que cortamos las habas que ya habían sido elaboradas.-
Don CARLOS PAGNOTA poniendo manos a la obra a fin de preparar una de las ensaladas.-
¡Que lo pa..., parece que lo hubieran barnizado!
¡Parece que le hubieran dado una segunda mano de barniz! ¿No piensa lo mismo?
¿Qué, se les ocurrió hacer otra ensalada? La respuesta es categórica, si.-
Listo, al ataque.-
Salen los chorizos y los presentes aplauden. Es que se habían terminado las habas. ¡Vean el recipiente que las contenía!
¿No es una pinturita?
¡Marche el chivito!
En pocos minutos, medio "bicho" había desaparecido.-
¡Vean! Cómo no iba a desaparecer medio "bicho" en pocos minutos. ¡Es una hiena hidrófoba!.-
¡Ahhh! El vacío quedó así. ¿Qué le parece?.-
Este comensal - Don Carlos Pagnota - prometió "costilla blanca" y cumplió.-
Terminada la batalla, una comunicación para que llegue el postre - helado -.-
Después, brindis (champagne o whisky).-
Y, finalmente, a dormir la siesta - algunos, según nos enteramos después, recobraron el conocimiento superadas las ocho horas.-
Continuará.-

HE AQUÍ, MEDIANTE LA PRESENTACIÓN QUE INCONTROVERTIBLEMENTE MERECEN, "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

ALGUNAS PREFERENCIAS DE "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

HISTORIA DEL BRINDIS.-

Según el diccionario de la Real Academia Española el término brindis significa: (Del aleman "bring dir's", yo te lo ofrezco).
1. Acción de brindar con vino o licor.
2. Palabras que se dicen al brindar.
El origen del término se remonta al siglo XVI, y tiene como motivo la celebración de una victoria del ejército de Carlos V sobre su oponente.
Según relatan los historiadores, el lunes 6 de Mayo de 1.527, las tropas de Carlos V toman de forma victoriosa Roma y la saquean. El saqueo fue algo imprevisto. Lactancio, caballero mancebo de la corte del Emperador, convencerá a su interlocutor, el Arcediano del Viso, testigo del saqueo, de que el Emperador ninguna culpa tuvo en ello y de cómo Dios lo permitió por el bien de la cristiandad.
Con motivo de tal victoria, cuenta la historia, que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron la frase anteriormente citada: "bring dir's", yo te lo ofrezco. Este hecho, ha dado lugar a la tradición de brindar cuando se celebra algo.
Pero como en todas las historias, hay otras versiones que adelantan mucho más, en el tiempo, los orígenes de los brindis.
Estos lo sitúan en tiempos de los griegos, y tiene que ver con la muestra de confianza que el anfitrión ofrecía a sus invitados. En los grandes banquetes y convites que los más pudientes organizaban para su deleite o en honor de alguien, los criados servían en las copas a todos los invitados y el anfitrión alzaba su copa y tomaba un trago, como señal de que aquella bebida era buena y no tenía veneno alguno. Por aquel entonces, la mejor forma de eliminar a los enemigos era envevenar la bebida.
En todo brindis se plantea la cuestión sobre chocar o no las copas. Aunque es suficiente con hacer el gesto hacia el resto de los comensales, alzando levemente la copa, hay muchas veces que nos gusta el choque de nuestras copas con la de los vecinos de mesa. Lo más correcto es no hacerlo.
Pero chocar las copas también tiene su origen. Uno de los más avalados por la historia, es que el choque de las copas tenía la función de "salpicar" y mezclar el contenido de ambas copas, sobre todo entre los monarcas y los nobles, que utilizaban estos métodos para eliminar rivales, para demostrar que no se ofrecía ningún tipo de bebida envenenada. Así, si cualquiera de ambas bebidas contenía veneno, este quedaría repartido en ambas copas. Como vemos, entra de nuevo en juego una cuestión de confianza y muestra de amistad en el rito de chocar las copas.
Otra de las versiones, indica como origen las sociedades romana y griega, donde eran habituales los grandes banquetes y fiestas. Era tal la magnitud de aquellas fiestas, que los comensales solían levantar y golpear sus copas para llamar la atención de los sirvientes y para que les sirvieran de nuevo más bebida.
Esta costumbre pasó al brindis, con que se golpeaban las copas para llamar la atención del resto de comensales para hacer el brindis.
Es costumbre también a la hora de brindar decir alguna palabra o expresión como salud, cheers, proischt, saude, salute, santé, etc.

HISTORIA DE LA ASOCIACIÓN "LOS ENEMIGOS DE LA VACA".-

Corrían los primeros años de la década del 90, cuando un grupo de amigos, residentes en San Antonio de Padua, Partido de Merlo, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, al finalizar un torneo de "paddle tennis", decidieron organizar un asado.
Por cierto, como verán, el asado resultaría inolvidable.
Fue durante los postres cuando alguien formuló una pregunta:
¿Qué pasaría si, tal como está sucediendo, las vacas, que son aproximadamente cincuenta y dos millones, se siguen reproduciendo más rápido que el crecimiento de la sociedad argentina que, a la fecha, no supera los veintisiete millones de habitantes?
Muchas fueron las respuestas, advirtiéndose que el consumo de vino se hacía notar.
Así, otro reflexionó ¡Ustedes hablan de las vacas y nada dicen de los corderos, los cabritos, los lechones, los pollos, los pavos, y todo lo que anda por ahi! ¡El problema será mucho más grave, y mucho antes, de lo que Uds. vaticinan!
¡Atención viejo, y los peces, los mariscos, todo lo del mar! espetó otro.
¡Estamos en peligro, lo único que queda es comerlos! dijo el que, quizás, menos había hablado hasta el momento.
De allí, hasta la propuesta y acuerdo de organizarse y acometer la tarea, pasaron escasos minutos.
¡Debemos empezar cuanto antes! dijo uno.
¡Mañana sabado! contestó otro.
Bien, he allí, aunque cueste creerlo, el evento que excitó la conformación de la Asociación "Los enemigos de la vaca", denominación que fue asignada porque la primer tarea fue "dar cuenta" de un costillar vacuno.
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