Atento a que, oportunamente, nos habían obsequiado un par de liebres, decidimos no ignorarlas.
Comenzamos sometiendo los animalitos a un fuerte hervor, en una olla de hierro.
Comenzamos sometiendo los animalitos a un fuerte hervor, en una olla de hierro.
Coetáneamente, cortamos panceta y, a los efectos de desgrasarla, la colocamos en el disco de arado bien caliente.
En la fotografía siguiente puede verse la panceta desgrasada, circunstancia que nos habilitó el paso siguiente.
Así, entró la cebolla cortada.
Casi simultaneamente, entró el pimiento - como se ve, verde y rojo -.
Cuando lo colocado en el disco de arado - panceta, cebolla y pimientos- se había dorado, llegó el turno de agregar la liebre trozada y bañar con vino blanco.
Acto seguido, cuando había comenzado la volatilización del alcohol, agregamos un pollo trozado - es que algunos habían manifestado que la liebre no era de su agrado -.
El paso siguiente, puré de tomates y tomates naturales, previamente bañados con agua hirviendo a fin de poder quitarles la piel. También, llegó el momento de agregar romero en cantidad suficiente.
Por otro lado, los tallarines aguardaban el momento de ser colocados en la olla de hierro previamente utilizada para iniciar la cocción de la liebre..-+011.jpg)
.-+013.jpg)
.-+017.jpg)
.-+014.jpg)
.-+016.jpg)
+018.jpg)
.-+001.jpg)
.-+003.jpg)
.-+005.jpg)
.-+007.jpg)
.-+008.jpg)
.-+004.jpg)
.-+009.jpg)
.-+012.jpg)
.-+011.jpg)
.-+017.jpg)
.-+019.jpg)
.-+020.jpg)
.-+015.jpg)
.-+026.jpg)
.-+027.jpg)















